Era Pascua y el joven Albert jugaba con sus amigos a matar pájaros cuando un repique jubiloso de campanas suena con el viento: tocan a resurrección, a vida. Y deja el juego.
Esa noche reza, no ya por los hombres, como le había enseñado su madre, sino por todos los seres vivientes y asume en todas sus consecuencias el mandamiento de Dios: ¡No matarás!
Años más tarde escribiría: "Lo bueno significa mantener la vida, promocionarla y elevarla a su punto máximo; lo malo es destruirla, dañarla, no permitir que se desarrolle en todo su potencial.
Éste es el principio absoluto de la moral.
La ética del respeto a la vida, es el pensamiento esencial de la ética de Jesús"
En este época en la que tantos hombres dudan del sentido de la existencia y a duras penas pueden encontrar su camino, la vida y el pensamiento de Albert Schweitzer pueden ser de una ayuda inestimable.
Esa noche reza, no ya por los hombres, como le había enseñado su madre, sino por todos los seres vivientes y asume en todas sus consecuencias el mandamiento de Dios: ¡No matarás!
Años más tarde escribiría: "Lo bueno significa mantener la vida, promocionarla y elevarla a su punto máximo; lo malo es destruirla, dañarla, no permitir que se desarrolle en todo su potencial.
Éste es el principio absoluto de la moral.
La ética del respeto a la vida, es el pensamiento esencial de la ética de Jesús"
En este época en la que tantos hombres dudan del sentido de la existencia y a duras penas pueden encontrar su camino, la vida y el pensamiento de Albert Schweitzer pueden ser de una ayuda inestimable.

